Casa Lleó i Morera

FICHA TÉCNICA

  • Dirección: Paseo de Gràcia, 35.
  • Denominación: Casa Lleó i Morera.
  • Autores: Lluís Domènech i Montaner.
  • Época: 1902-1906.
  • Estilo: Modernismo.
  • Uso original: Residencial.
  • Uso actual: Oficinas de alquiler.
  • Rehabilitación: 2006-2008.

HISTORIA DEL EDIFICIO Y DE SUS USOS

La inversión de la familia Lleó i Morera

Francesca Morera Ortiz encargó una reforma integral del edificio al gran arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner.

La casa Lleó i Morera no fue una obra de nueva construcción, sino una reforma de una casa anterior ya existente. En 1902, la que era entonces su propietaria, Francesca Morera Ortiz, encargó una reforma integral del edificio al gran arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner. La reforma se prolongó hasta los primeros meses de 1906.

La casa existente, antes de la intervención de Domènech i Montaner, era conocida como casa Rocamora, propiedad del matrimonio Joan Mumbrú Bordas y Lluïsa Sagristà Figueres, que, en 1864, compraron un solar a la Sociedad de Fomento del Ensanche, en pleno auge de la urbanización del nuevo Ensanche, y encargaron al maestro de obras Joaquim Sitjas la construcción de una casa. Esta se componía de un semisótano, un piso bajo y dos pisos altos. Unos años más tarde, en 1884, los hijos solicitarán permiso al Ayuntamiento para levantar un piso más y construir galerías en la fachada posterior del edificio.

En 1894, los hermanos Mumbrú Sitjà venderán el edificio a Antoni Morera Busó por un importe de 285.000 pesetas. Antoni Morera, que vivía en Sant Gervasi, era hijo de una familia de Sant Feliu de Guíxols que, durante la primera mitad del siglo XIX, emigró a Puerto Rico, donde vivió unos años dedicada al comercio de la caña de azúcar. Podríamos decir que se trataba de una familia de indianos que volverán a Cataluña enriquecidos y se establecerán en Barcelona, invirtiendo parte de su fortuna en la compra del edificio del paseo de Gràcia, esquina con Consell de Cent.

Antoni Morera murió viudo y sin descendencia en 1901, dejando un legado a su sobrina, Francesca Morera Ortiz, quien, desde ese momento, se convierte en la propietaria del edificio del paseo de Gràcia. Será ella la promotora de la reforma llevada a cabo por Montaner, dando libertad absoluta al arquitecto para que transformara radicalmente tanto la fachada como el interior de las viviendas con ese nuevo estilo que empezaba a hacer furor en el Ensanche, el modernismo.

La muerte súbita de Francesca Morera el 10 de diciembre de 1904 conlleva que la obra deba continuarla su hijo, el doctor Albert Lleó i Morera, que confiará plenamente en el arquitecto, y, junto con este, decidirá la decoración de todos y cada uno de los pisos con la intención de vivir él, su esposa Olinta Puiguriguer y los dos hijos, Albert y Francesca, en el piso principal, y de destinar el resto de pisos para alquilar.

Esta es la razón por la cual el edificio se conoce, aún hoy en día, con el nombre de casa Lleó i Morera (los apellidos del hijo), y no con los apellidos de la madre, Morera Ortiz, que, desgraciadamente, no pudo ver finalizadas las obras ni pudo vivir en el piso principal como a ella le hubiera gustado.

La reforma del edificio y la nueva decoración de todos los interiores terminaron a finales de 1905, pues, el 6 de febrero de 1906, Albert Lleó i Morera solicitó al Ayuntamiento de Barcelona el permiso para alquilar los pisos.
Esta reforma y, muy especialmente, la decoración explosiva de la fachada con relieves escultóricos, cerámica y forjado representó para el arquitecto Domènech i Montaner ganar el Premio al mejor edificio en el año 1906, otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona. Un reconocimiento que le otorgaba, también, mucho prestigio.

El edificio pasa por distintos propietarios

La familia Lleó i Morera conservara la propiedad durante tres generaciones.

 

La casa Lleó i Morera permaneció en manos de la familia Lleó Puiguriguer hasta 1943, cuando la viuda del doctor y sus dos hijos deciden vender el edificio a la compañía aseguradora Sociedad Mercantil Bilbao por un importe de tres millones de pesetas.
40 años más tarde, la Mutualidad General de Previsión Social de la Abogacía de Madrid compra el edificio. Posteriormente, lo vende al Grupo Planeta.
El hecho de que la familia Lleó i Morera conservara la propiedad durante tres generaciones favoreció el mantenimiento de los interiores del edificio, así como los delicados elementos ornamentales que habían realizado los maestros artesanos con  los más diversos materiales.

Pero, siguiendo los preceptos austeros del novecentismo, que no soportaba el estilo modernista, varios elementos de la casa Lleó i Morera sufrieron mutilaciones o fueron destruidos radicalmente. Este último es el caso de las esculturas de Eusebi Arnau, algunas de las cuales Salvador Dalí adquirió para decorar el patio de su Teatro-Museo de Figueres.

En la azotea del edificio, se encuentra un templete con una cúpula sostenida por un conjunto de columnas que no desarrolla ninguna función en concreto. En 1937, en plena Guerra Civil, fue usado como nido de ametralladoras y recibió los impactos de un fuego cruzado que obligó a su posterior reconstrucción. 

El cambio de usos de los pisos y del local comercial

El local comercial, en el entresuelo del edificio, fue alquilado al famoso fotógrafo Pau Audouard Deglaire, conocido como el fotógrafo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888

Como ya hemos dicho, la familia Lleó Puiguriguer vivió en el piso principal hasta el año 1943. El resto de pisos eran viviendas de alquiler.

El local comercial, en el entresuelo del edificio, fue alquilado al famoso fotógrafo Pau Audouard Deglaire, conocido como el fotógrafo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, que tendrá en el entresuelo su magnífico estudio fotográfico de 1905 a 1910.

El entresuelo mantenía la misma distribución que los pisos superiores del inmueble: una entrada por la escalera de vecinos y dos salones que daban al paseo de Gràcia, separados por una preciosa chimenea. No obstante, el estudio también contaba con una entrada propia desde el paseo de Gràcia. Así pues, estaba formado por el entresuelo, un semisótano y una sala de almacén posterior, con un vestíbulo de entrada, una amplia sala de espera que daba al paseo de Gràcia, una galería en la que se hacían los retratos, y el despacho gabinete.

La decoración del interior siguió las mismas directrices estéticas establecidas en el resto del edificio, bajo la dirección artística de Montaner, con la ayuda de Adrià Gual (dramaturgo, escenógrafo y director teatral). El mobiliario corrió a cargo de la Casa Busquets (Audouard, además de ser amigo de los Busquets, era su fotógrafo oficial). Las esculturas eran de Eusebi Arnau.

El proyecto decorativo del nuevo estudio de retratos de Audouard representó todo un manifiesto sobre la integración de la fotografía en el modernismo, hecho por el cual fue reconocido con el segundo accésit del concurso Anual de Edificios y de Establecimientos Urbanos en 1905, siendo la casa Lleó i Morera la que obtuvo el primer premio.

Después de ser la sede del Círculo Artístico durante unos años, sabemos que, en 1943, el local fue alquilado por la empresa de comercio de artículos de piel Loewe. Su propietario, Pau Loewe, pidió un permiso al ayuntamiento para realizar una reforma del local. El arquitecto que la llevó a cabo fue Ramon Duran y Reynals, siguiendo los preceptos estilísticos de eliminación de todos los elementos modernistas en favor del simplismo. La historia de destrucción de los bajos ha sido duramente criticada hasta la actualidad.

Un proceso de rehabilitación meticuloso llevado a cabo por el Grupo Núñez y Navarro

 El parqué y los mosaicos de los pisos tuvieron que ser restaurados por especialistas licenciados en Bellas Artes.

En 2005, Núñez y Navarro compra el edificio al Grupo Planeta e inicia un periodo de obras de restauración que durará dos años. Un equipo de la compañía elabora ​​el plan de reforma y conservación, basado en un estudio artístico cuidadoso del inmueble, un análisis estructural interior y un examen cromático de la fachada.

En este periodo, las actuaciones se centraron, principalmente, en la fachada y el patio posterior y en las plantas interiores, tanto en los espacios comunes como en los despachos. 

La fachada posterior

La fachada posterior destaca por su belleza y su gran valor ornamental, circunstancia que condicionó la tarea de rehabilitación: se recuperó planta por planta, poniendo especial cuidado en conservar los vitrales; todos ellos, de una calidad artística fuera de lo común.

El patio trasero

El proyecto de rehabilitación y mejora del patio posterior se realizó recientemente. Una vez finalizada recuperación del esgrafiado del tabique pluvial, con la imagen de la morera que simboliza el nombre de la familia, se recuperó el suelo y se restauró la casita que antiguamente ocupaba el lavadero de la casa y que actualmente cumple la función de almacén.

Los espacios y los servicios comunes

Los servicios y los espacios comunes - la escalera, la planta baja y los vestíbulos de las diferentes plantas del edificio - se encontraban en buen estado, por lo que las tareas de restauración solo se centraron en la reparación de los mosaicos deteriorados; principalmente, en los espacios de acceso a las plantas.

El interior

En el interior es donde más se tuvo que actuar. El parqué y los mosaicos de los pisos tuvieron que ser restaurados por especialistas licenciados en Bellas Artes. Igualmente, los baños se reformaron de manera integral, incluidos los mosaicos que los decoran y que mostraban daños diversos derivados del paso del tiempo.

Hay que decir que también se recuperó una buena parte de la ebanistería y que se sustituyó la madera de las ventanas más deterioradas, tanto por la parte del interior del edificio como por el exterior.
De las cinco plantas que conforman la finca, la tercera, el ático y el entresuelo son las que se encontraban en peor estado de conservación, y, evidentemente, las que requirieron una labor de mejora más intensa y cuidadosa.

El principal

El entresuelo del edificio era la zona principal que ocupó la familia Lleó i Morera. Para adecuar el espacio a nuevos usos, Núñez y Navarro elaboró ​​un estudio exhaustivo de las tareas que se debían realizar, y de las necesidades de iluminación, sonido, decoración y seguridad, de acuerdo con las características propias de la finca. Además, la empresa también se encargó de supervisar la restauración de los elementos más representativos como son el parqué, la cristalería, la ebanistería o la pintura.

Se determinó alumbrar cada sala en función del material de revestimiento de cada pared (pintura plástica, esgrafiados con mármol, yeso, cerámica). Paralelamente, se acordó practicar las perforaciones permitidas para la instalación con el fin de conservar los esgrafiados y las paredes originales de algunas habitaciones.

En cuanto a la instalación eléctrica, el cableado actual está a la vista, conectado a los mecanismos de la red eléctrica original. La iluminación se articula a través de lámparas de pie, lámparas colgadas en puntos de anclaje ya existentes, y lámparas situadas en cables de tensión atornillados a la pared.

En 2007, Núñez y Navarro destinará el edificio a alquiler de oficinas.